Pocos años naturales han habido tan fructíferos como este 2016. El entorno del Sevilla ha disfrutado un año lleno de esplendor y alegría. Las calles se teñían de rojiblanco y las banderas sevillistas se paseaban por toda Europa, una vez más. Por récords, por títulos, por salidas, por llegadas y por afición, 2016 será recordado por todos los sevillistas.

Primer tercio de año

El año nuevo comenzó con el empate a cero ante el Betis en la Copa del Rey y con la vuelta de Fazio y Diogo al Sevilla. El que hizo las maletas en este caso fue Immobile, rumbo al Torino, el equipo donde despuntó. Junto al italiano, Kakuta firmó por el Hebei Fortune de China. Enero trajo partidos claves, sobre todo en Copa del Rey, competición en la que el Sevilla presentó su firme candidatura para ganarla. Finalmente, acompañó al Barcelona a la final de este trofeo tras eliminar al Logroñés, en el 2015, Betis, Mirandés y Celta de Vigo.

En la Europa League, el vigente campeón iba dejando a su paso sellas de identidad de su poderío. Se enfrentó con el Molde en los dieciseisavos, donde el humilde equipo noruego poco pudo hacer en el Sánchez Pizjuán. El anfitrión de la competición, el Basilea, fue el siguiente obstáculo en el camino. Tras un empate a cero, Kevin Gameiro resolvió la eliminatoria con un hat-trick en el feudo sevillista. Llegaron los cuartos y el enemigo a batir esta vez era otro equipo español, el Athletic de Bilbao. Los leones llegaban con gran ilusión de derrocar al campeón de la Europa League y avanzar en su camino por conquistarla. El partido de ida parecía que sería así. El 1-0 de Aduriz ponía las cosas a favor de los bilbaínos pero el empate de Kolo y el posterior gol de Iborra certificaron la única victoria de los sevillistas lejos de casa en la temporada 15/16. En las semifinales se cruzó con el Shakhtar Donestk. Tras un 2-2 en Ucrania, el Sevilla aplastó al cuadro de Lucescu. Alcanzaban su quinta final europea.

Finales y la Liga

En Liga las cosas no iban tan bien. Brillante como locales y nefastos como visitantes. Emery no conseguía dar con la tecla. La temporada 15/16 terminaría sin ninguna victoria fuera de casa en competición doméstica. Una adversidad que los colocaría séptimos en Liga. A pesar de esta clasificación, las finales maquillaron la mala imagen como visitante. Mayo era el mes más importante para la entidad nervionense. La primera final tuvo lugar en Basilea. En ella, Sevilla y Liverpool pelearían por mantener su esencia en Europa. Ninguno de los dos habían perdido una final europea. El gol de Sturridge decantaba el resultado a favor de los británicos en el descanso. Pero no terminó así. La primera jugada de la segunda mitad fue clave en el partido. Mariano, en jugada individual, conectó un balón con Gameiro para que hiciese el empate. Más tarde, el capitán Coke haría doblete para levantar él mismo la quinta Europa League del Sevilla. Apenas tres días después, sin descanso, el Sevilla se enfrentaba al Barcelona en el Calderón por la Copa del Rey. Los de Emery merecieron más pero afrontar una prórroga con un futbolista menos, Banega, hizo que el Barcelona golpease dos veces, Jordi Alba y Neymar y dejase al Sevilla sin doblete.

Un verano muy movido

Con la vista puesta en la temporada 16/17, el Sevilla visitaba el mercado de fichajes para mejorar la temporada anterior. Se marcharían piezas claves dentro y fuera del vestuario: Coke, Krychowiak, Gameiro, Banega y Reyes, además de Unai Emery. Las salidas las completarían: Beto, Fazio, Diogo, Immobile, Llorente, Cristóforo y Konoplyanka y la cesión de Juan Muñoz. El Sevilla se llenaba de incertidumbre y la dirección deportiva tenía un duro y largo trabajo por delante para recomponer el equipo.

Monchi firmó a Sampaoli. El técnico argentino tenías las ideas muy claras y la entidad sevillista tuvo que traer futbolistas concretos, del estilo de Sampaoli. Las altas se concretaron con: Kiyotake, Franco Vázquez, Kranevitter, Vietto, Correa, Ganso, Sarabia, Ben Yedder, Mercado, Nasri y Sirigu. Una cantidad muy grande de mediocentros para que la filosofía de Sampaoli cuajase y poder afrontar dos finales, Supercopa de Europa y Supercopa de España.

Comienzo de la temporada 16/17 y fin de año

El fin de verano tuvo lugar con las últimas salidas y fichajes, la inestabilidad en la figura de Monchi y las dos primeras finales de Sampaoli. La primera final tendría lugar en tierras vikingas. Real Madrid y Sevilla no querían volverse con las manos vacías. Después de un golazo de Asensio, el Sevilla se recompuso y le dio la vuelta al marcador, gracias a los goles de Franco Vázquez y Konoplyanka de penalti. En el descuento, Sergio Ramos forzó la prórroga y Carvajal hizo el 3-2 definitivo en el 119′.

La Supercopa de España también tuvo como derrotado al Sevilla, de nuevo ante el Barcelona. Los de Sampaoli perdieron los dos partidos de la eliminatoria y no cosecharon este título. No fue un buen comienzo para el entrenador argentino, pero en Liga, se vieron mejoras. Un juego más ofensivo con un dibujo táctico peculiar.

Jorge Sampaoli consiguió romper la mala racha del Sevilla fuera de casa en Leganés, donde venció por 2-3. A partir de aquí el Sevilla comenzó una nueva etapa. Ganando dentro y fuera de casa, Sampaoli ha terminado el año posicionando al cuadro hispalense tercero, codeándose con los favoritos para ganar y tiene a tiro el asalto a la pole position. En Copa del Rey ha solventado con soltura su eliminatoria con el Formentera y ahora deberá ganarle al Real Madrid para seguir avanzando. En Champions League ha conseguido pasar a los octavos de final como segundo de grupo y se enfrentará al Leicester en la próximo ronda. El mes de enero será clave para Sampaoli. Con la posibilidad de reforzarse con fichajes, el Sevilla pide para 2017 mejorar todo lo posible el 2016. En sus manos está. 

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